La caída del cabello es uno de los temas que más preocupan tanto a hombres como a mujeres. Solemos asociarla de forma casi automática a la genética o al paso del tiempo, pero detrás de este fenómeno existen muchos otros factores que influyen en la salud del folículo piloso. Entenderlos es el primer paso para actuar de forma eficaz.
Más allá de la herencia: un proceso multifactorial
Aunque la predisposición genética tiene un papel clave en muchos casos de alopecia, no es el único responsable. La caída del cabello también puede deberse a alteraciones hormonales, déficits nutricionales, estrés prolongado o incluso a hábitos cotidianos como el descanso insuficiente o una alimentación poco equilibrada.
Cada uno de estos factores afecta directamente a la capacidad del folículo para regenerar el cabello y mantenerlo fuerte.
El papel del estrés y las hormonas
El estrés crónico provoca un aumento del cortisol, una hormona que altera el ciclo natural del cabello y acelera su caída. Además, los cambios hormonales asociados a la tiroides o a la testosterona (en forma de dihidrotestosterona, DHT) pueden debilitar el crecimiento capilar, especialmente en hombres.
Nutrición y oxigenación del cuero cabelludo
Un cabello saludable necesita un suministro constante de nutrientes, aminoácidos, vitaminas y minerales. Pero de nada sirve tener una dieta equilibrada si esos nutrientes no llegan adecuadamente al folículo piloso. Aquí entra en juego un aspecto muchas veces olvidado: la microcirculación.
La sangre es el vehículo que transporta oxígeno y nutrientes a cada célula, incluido el cuero cabelludo. Cuando este flujo se reduce, el folículo no recibe lo que necesita, y el cabello puede volverse más fino, débil y propenso a caerse.
Microcirculación: la conexión invisible
La microcirculación es el sistema de pequeños vasos sanguíneos que irrigan los tejidos más periféricos del cuerpo. En el cuero cabelludo, este sistema es esencial para mantener el equilibrio y la vitalidad del folículo piloso. Un flujo sanguíneo deficiente o una oxigenación insuficiente pueden alterar el ciclo de crecimiento del cabello y debilitar su anclaje.
Conclusión
Prevenir la caída del cabello no se trata solo de productos o tratamientos tópicos. Es un proceso integral que implica cuidar el organismo desde dentro, mejorando la nutrición, reduciendo el estrés y fomentando una buena circulación capilar.
Si te interesa conocer más sobre cómo funciona la microcirculación y por qué es tan importante para el bienestar de tus tejidos, te invitamos a leer el siguiente artículo:


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