Una de las dudas más comunes entre pacientes y profesionales de la salud es si la terapia vascular física, como la aplicada mediante sistemas BEMER, puede favorecer el crecimiento de tumores debido a su influencia sobre la microcirculación sanguínea.
Dado que los tumores malignos se caracterizan por tener un metabolismo alterado y una gran necesidad de oxígeno y nutrientes, es comprensible que exista cierta preocupación. Sin embargo, la evidencia científica y la experiencia clínica disponible hasta la fecha permiten aclarar este punto con rigor.
El metabolismo de las células tumorales
Un tumor maligno está formado por células que se dividen sin control y cuyo metabolismo funciona de manera distinta al de las células sanas. Estas células suelen:
- Consumir más glucosa (efecto Warburg).
- Desarrollar una red de vasos sanguíneos propia (angiogénesis tumoral).
- Alterar el equilibrio del entorno celular para favorecer su crecimiento.
Por este motivo, algunos pacientes temen que cualquier terapia que mejore la circulación sanguínea pueda, indirectamente, favorecer al tumor.
Evidencia científica sobre la terapia vascular física y tumores
Los estudios realizados hasta el momento muestran lo siguiente:
- En experimentos con animales, la aplicación de señales BEMER no ha provocado crecimiento tumoral ni aceleración del mismo.
- En décadas de uso clínico y doméstico, con millones de aplicaciones a nivel mundial, no se ha reportado ningún caso documentado en el que la terapia vascular física haya generado o estimulado tumores.
- Los sistemas de terapia vascular física no actúan directamente sobre el ADN celular, por lo que no generan mutaciones ni son carcinogénicos.
Diferencia entre mejorar la microcirculación y estimular un tumor
Es importante diferenciar dos conceptos:
| Proceso | Qué significa | Relación con la terapia vascular física |
|---|---|---|
| Mejora de la microcirculación fisiológica | Estimulación de los movimientos de bombeo natural de los microvasos, optimizando el intercambio de oxígeno y nutrientes en tejidos sanos. | Es el objetivo principal de la terapia. Beneficia al organismo en su conjunto. |
| Angiogénesis tumoral | Formación de nuevos vasos sanguíneos para alimentar un tumor en crecimiento. | Es un proceso patológico controlado por señales moleculares específicas del tumor. No depende de la estimulación externa de la microcirculación. |
Seguridad en el uso de la terapia vascular física
Los equipos de terapia vascular física (como los dispositivos BEMER):
- Están certificados como productos médicos de la Unión Europea (marcado CE).
- Se han utilizado durante más de 20 años en distintos países.
- Han demostrado un perfil de seguridad elevado, sin efectos adversos graves documentados.
Preguntas frecuentes (FAQ)
1. ¿Puede la terapia vascular física crear un tumor?
No. No existe evidencia científica que demuestre que esta terapia cause tumores.
2. ¿Puede acelerar el crecimiento de un tumor ya existente?
Los estudios realizados en animales y la experiencia clínica en humanos no han demostrado que esto ocurra.
3. ¿Los pacientes oncológicos pueden usar esta terapia?
En muchos casos, la terapia vascular física se utiliza como apoyo para mejorar la calidad de vida, siempre bajo supervisión médica. No sustituye tratamientos oncológicos como quimioterapia, radioterapia o cirugía.
4. ¿Cuál es la diferencia con otros tratamientos que actúan sobre vasos sanguíneos?
La terapia vascular física estimula la función natural de los microvasos sanos, mientras que la angiogénesis tumoral es un proceso autónomo de las células cancerígenas.
5. ¿Es un tratamiento aprobado oficialmente contra el cáncer?
No. La terapia vascular física no está indicada como tratamiento oncológico, sino como un complemento para favorecer la recuperación y el bienestar.
Conclusión
La terapia vascular física no provoca el crecimiento de tumores. Aunque los tumores malignos dependen de la angiogénesis para desarrollarse, esta es un proceso biológico distinto y no está relacionado con la estimulación rítmica de la microcirculación en tejidos sanos.
Los estudios en animales, la experiencia acumulada en millones de aplicaciones y la ausencia de casos documentados respaldan la seguridad de esta terapia en relación con el cáncer.
En definitiva, la terapia vascular física puede considerarse un método seguro de apoyo a la salud, siempre que se utilice dentro de sus indicaciones y, en pacientes oncológicos, bajo supervisión médica.


Deja una respuesta