¿Por qué aparecen calambres tras la terapia vascular física?

Algunas personas, después de las primeras sesiones de terapia vascular física, notan la aparición de calambres musculares. Aunque pueda resultar incómodo, este fenómeno suele tener una explicación sencilla y está relacionado con los cambios que el cuerpo experimenta durante el proceso.

Activación del metabolismo

La terapia estimula la microcirculación y, con ello, activa los procesos metabólicos en músculos y nervios. Esta mayor actividad puede poner de manifiesto carencias minerales latentes, sobre todo de magnesio y calcio, dos nutrientes esenciales para el correcto funcionamiento muscular.

Déficit de minerales y líquidos

La falta de minerales en combinación con una hidratación insuficiente es una de las causas más habituales de los calambres. El magnesio ayuda a relajar la musculatura, mientras que el calcio participa en la contracción muscular. Un desequilibrio entre ambos, unido a una ingesta de líquidos reducida, favorece estas molestias.

¿Cómo contrarrestarlo?

  • Asegurar una buena hidratación: agua, infusiones o bebidas bajas en azúcar antes y después de la sesión.
  • Aporte de minerales: incluir en la dieta alimentos ricos en magnesio (nueces, legumbres, cereales integrales) y calcio (lácteos, verduras de hoja verde) o, si es necesario, recurrir a suplementos.
  • Observar los hábitos de entrenamiento: anotar el tipo de ejercicio realizado, la hora del día y la intensidad, ya que todo ello puede influir en la aparición de los calambres.

Conclusión

Los calambres tras la terapia vascular física no suelen ser motivo de alarma: normalmente señalan una deficiencia de minerales y líquidos que puede corregirse con facilidad. Con una adecuada hidratación y un buen aporte de magnesio y calcio, estos síntomas suelen desaparecer rápidamente.

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