Qué es la polineuropatía y cómo se relaciona con la diabetes

Cuando hablamos de salud nerviosa, pocas afecciones son tan silenciosas y complejas como la polineuropatía. Este término hace referencia a un conjunto de alteraciones que afectan múltiples nervios periféricos, es decir, aquellos que se encuentran fuera del cerebro y la médula espinal.

Para quienes viven con diabetes mellitus, la polineuropatía es especialmente relevante, ya que los niveles elevados de glucosa en sangre pueden afectar directamente a los nervios, provocando síntomas que muchas veces pasan desapercibidos hasta que se vuelven más graves.


🔹 ¿Qué es la polineuropatía?

La polineuropatía no es una enfermedad única, sino un síndrome caracterizado por el daño progresivo de los nervios periféricos. Estos nervios son responsables de funciones clave:

  • Sensibilidad: percibir el tacto, el calor, el frío y el dolor.
  • Movimiento: enviar señales que controlan los músculos voluntarios.
  • Funciones autónomas: regular procesos involuntarios como la circulación, la digestión o la sudoración.

Cuando varios de estos nervios se ven afectados, las personas pueden experimentar una amplia variedad de síntomas que afectan tanto la calidad de vida como la movilidad y el bienestar general.

“Aprende a identificar los primeros signos de alerta”


🔹 Polineuropatía diabética: cómo la diabetes afecta los nervios

En el contexto de la diabetes, la polineuropatía surge principalmente por niveles elevados de glucosa de manera prolongada, que provocan cambios estructurales y funcionales en los nervios periféricos:

  • Estrés oxidativo: exceso de glucosa genera radicales libres que dañan la membrana nerviosa.
  • Alteración microvascular: los capilares que nutren los nervios se vuelven menos eficientes, reduciendo el flujo de oxígeno y nutrientes.
  • Inflamación crónica: los nervios y tejidos circundantes sufren inflamación, que agrava la pérdida de función.

Estas alteraciones ralentizan la transmisión de señales nerviosas, lo que explica síntomas como hormigueo, adormecimiento o dolor en manos y pies.


🔹 Tipos de neuropatía diabética

La polineuropatía asociada a diabetes puede clasificarse según los nervios afectados:

  1. Neuropatía sensorial: afecta la sensibilidad; provoca hormigueos, pinchazos o pérdida de tacto fino.
  2. Neuropatía motora: afecta los músculos; puede causar debilidad, pérdida de fuerza y dificultad para moverse.
  3. Neuropatía autonómica: afecta funciones involuntarias; puede alterar la circulación, digestión, sudoración o presión arterial.

En la mayoría de los casos, los síntomas comienzan de forma sutil y progresiva, lo que hace fundamental estar atento a cualquier cambio en la sensibilidad o movilidad.


🔹 La importancia de la detección temprana

Identificar la polineuropatía en sus primeras etapas permite poner en marcha hábitos y estrategias que apoyen la salud nerviosa, la movilidad y la calidad de vida. Aunque no todas las causas pueden revertirse, una circulación óptima, ejercicio adaptado y cuidados generales pueden marcar una gran diferencia en la progresión de los síntomas.


🔹 Conexión con la microcirculación

Un aspecto clave que muchas personas desconocen es que la salud nerviosa depende en gran medida de la microcirculación, es decir, del flujo sanguíneo que llega a los nervios más pequeños.
Cuando los capilares funcionan correctamente:

  • Los nervios reciben oxígeno y nutrientes esenciales.
  • Se eliminan de manera más eficiente los desechos metabólicos.
  • Se favorece la regeneración y mantenimiento de las fibras nerviosas.

Por eso, mejorar la microcirculación es un paso estratégico para apoyar la función nerviosa y el bienestar general en personas con diabetes.

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