Tras un entrenamiento de resistencia exigente o después de participar en una competición, el cuerpo entra en una fase crítica de recuperación. Durante este tiempo, factores como la acumulación de ácido láctico, el aumento de los niveles de creatina quinasa (CK) y el deterioro muscular temporal influyen directamente en la capacidad del organismo para regenerarse de forma rápida y eficiente. Aquí es donde la elección de la intensidad en la aplicación del módulo B.BODY cobra especial importancia.
Intensidad óptima después de un esfuerzo máximo
Desde un punto de vista teórico y práctico, la recomendación más lógica es trabajar con el nivel 3 de intensidad en el módulo B.BODY tras cualquier esfuerzo físico de alta exigencia, tanto en deportes de resistencia como en entrenamientos de fuerza.
La razón es sencilla: en estas situaciones el organismo está sometido a un estrés metabólico elevado y necesita un estímulo que favorezca la eliminación rápida de ácido láctico y la normalización de los niveles de CK, indicadores clave del daño muscular. Este nivel de intensidad promueve una recuperación más acelerada y eficaz, lo que se traduce en menor fatiga y una vuelta más temprana a la actividad deportiva.
Diferencias entre resistencia y entrenamiento con pesas
Aunque pueda pensarse que la regeneración después de un entrenamiento con pesas es diferente a la de un deporte de resistencia, en ambos casos se producen microlesiones musculares y un aumento del estrés oxidativo. Por ello, las necesidades de recuperación comparten la misma base fisiológica: el músculo requiere oxigenación, mejor aporte sanguíneo y una gestión eficiente de los residuos metabólicos.
En este sentido, el nivel 3 de intensidad del módulo B.BODY resulta igualmente adecuado para ambos tipos de esfuerzo, ya que responde al objetivo común de optimizar los tiempos de recuperación.
Intensidades antes y después del ejercicio
- Antes del entrenamiento o competición: se pueden utilizar intensidades altas, con el fin de activar la circulación, oxigenar los tejidos y preparar al cuerpo para la carga física.
- Después del entrenamiento o competición: la estrategia cambia, siendo recomendable el nivel 3, que ayuda a recuperar de manera más eficiente y a reducir la sensación de rigidez o dolor muscular posterior.
Conclusión
La correcta elección del nivel de intensidad en el módulo B.BODY es un factor determinante en la calidad de la recuperación deportiva. Apostar por el nivel 3 tras entrenamientos intensos —ya sean de resistencia o de fuerza— es una decisión respaldada tanto por la teoría fisiológica como por la experiencia práctica. Combinado con intensidades altas antes del esfuerzo, se logra un ciclo completo de preparación y regeneración que favorece el rendimiento y protege la salud muscular a largo plazo.


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