¿BEMER ayuda a mejorar la circulación sanguínea de los caballos?

La circulación sanguínea es uno de los factores más determinantes para la salud, el rendimiento deportivo y la capacidad de recuperación de un caballo. Sin embargo, es también uno de los sistemas fisiológicos que más sufre con el entrenamiento intenso, el estrés, la edad o las lesiones musculares y articulares. En los últimos años, la tecnología BEMER se ha convertido en una herramienta cada vez más utilizada en centros ecuestres, clínicas veterinarias y equipos de competición. Pero la pregunta clave es: ¿realmente ayuda a mejorar la circulación sanguínea de los caballos? En este artículo te lo explicamos con detalle.


¿Qué entendemos por circulación sanguínea en caballos?

La circulación sanguínea comprende el movimiento de la sangre a través de venas, arterias y capilares. En el caso de los caballos, este proceso es especialmente importante debido a:

  • Su gran masa muscular.
  • La enorme demanda de oxígeno durante el ejercicio.
  • La necesidad de retirar rápidamente desechos metabólicos.
  • El estrés mecánico constante al que se someten tendones, articulaciones y ligamentos.

Si la circulación es deficiente, el caballo puede presentar fatiga prematura, rigidez muscular, inflamación recurrente o un rendimiento deportivo irregular.


¿Cómo actúa BEMER en la circulación sanguínea del caballo?

El sistema BEMER utiliza una señal electromagnética de baja intensidad y forma específica que estimula la vasomoción, es decir, los movimientos rítmicos naturales de los microvasos sanguíneos. Estos vasos son los responsables del flujo sanguíneo en los capilares, donde se realiza el intercambio más importante:

  • Oxígeno → hacia los tejidos.
  • Nutrientes → hacia las células musculares.
  • Desechos → hacia el sistema venoso para ser eliminados.

Cuando esta microcirculación se ralentiza, el rendimiento del caballo disminuye.
BEMER actúa precisamente ahí, reactivando el movimiento de los microvasos y optimizando el flujo sanguíneo en las zonas que más lo necesitan.


Beneficios de BEMER sobre la circulación sanguínea equina

Mejora de la perfusión en los capilares

Al restaurar la vasomoción, los capilares reciben un flujo sanguíneo más constante y eficaz, lo que permite que los tejidos tengan acceso continuo a oxígeno y nutrientes.

Oxigenación muscular más eficiente

Un músculo bien oxigenado trabaja mejor, se fatiga menos y responde con mayor precisión a las ayudas del jinete. Esto es fundamental en disciplinas como doma, raid, salto o TREC.

Retirada más rápida de toxinas y desechos metabólicos

Durante el ejercicio, los músculos producen sustancias de desecho como el ácido láctico. Con una circulación más activa, estas sustancias se eliminan antes, reduciendo la rigidez y favoreciendo la recuperación.

Reducción de inflamaciones y tensiones

El aumento del flujo sanguíneo favorece los procesos de drenaje y desinflamación, ayudando en casos de sobrecarga, pequeñas lesiones o tensiones acumuladas.

Apoyo al rendimiento deportivo

Al mejorar la circulación de forma sistémica, el caballo mantiene su energía por más tiempo, mejora la calidad de movimiento y acelera su recuperación tras cada sesión.

Efectos positivos en caballos mayores

En animales senior es habitual que la circulación se vea comprometida. BEMER puede ayudarles a mantener una mejor movilidad, reducir molestias y mejorar su bienestar general.


¿Por qué BEMER es especialmente eficaz en caballos de deporte?

Los caballos deportivos realizan un esfuerzo físico continuo que exige una circulación perfecta. Pequeños fallos en la perfusión pueden traducirse en:

  • Pérdida de impulsión.
  • Menor elasticidad.
  • Resistencia reducida.
  • Mayor aparición de contracturas.
  • Recuperaciones lentas entre entrenamientos.

Al actuar directamente en la base del sistema circulatorio —la microcirculación—, BEMER ofrece un apoyo fisiológico que se nota en todas las áreas del rendimiento.


Conclusión

Sí. BEMER ayuda de forma efectiva a mejorar la circulación sanguínea de los caballos, especialmente en el nivel más determinante: la microcirculación. Al activar los microvasos, aumenta el aporte de oxígeno, optimiza la eliminación de desechos, reduce tensiones y acelera la recuperación tras el ejercicio. Esto se traduce en caballos más sanos, más ágiles y con un rendimiento más estable y duradero.

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